|
A dos días de la representación, Alvaro Ballarín me recibe en su despacho de la Junta Municipal de Moncloa, dispuesto a desvelar a todos los madrileños los secretos de esta superproducción que va a a contar con un marco extraordinario, el Templo de Debod, ante el que se sentarán 4.000 personas para ver una de las Óperas más emblemáticas de Verdi: Aída.
Con los seguidores que tiene la Ópera no sé yo si 4.000 localidades van a ser suficientes…¿Qué le recomendaría a la gente para que encuentre una plaza sin tener que pegarse con el vecino?
Vamos a ver, en primer lugar recordarle a todos los madrileños que es muy difícil poder disfrutar de Aída porque es una ópera complicada, con 4 actos, muchos figurantes y mucho coro. Se hizo en el año 98 en el Real y tardará en volverse a hacer. Y en este caso en un marco incomparable, el Tempo de Debod, un templo egipcio con 2200 años de antigüedad, situado en el corazón de Madrid, en el Parque del Oeste. Por lo demás, que no se preocupe la gente; pondremos 4000 sillas y las personas que sobrepasen esas cifras podrán verlo en los jardines y en el césped que hay contiguo al templo.
¿Habrá pantallas?
No; lo que se va a hacer es una especie de teatro hacia los dos lados del templo; en éste estarán los cantantes, los coros y los músicos y fuera el público.
¿Esta Aída podrá satisfacer a un tipo de público como el que va al Real?
Claro. Las Aídas son todas de Verdi. El resultado depende un poco de la interpretación que haga el director. En este caso Ignacio García, que es un joven con mucho talento, que ha sido director del Teatro Español y que además ha hecho muchas Aídas. Yo estoy seguro de que nos va a hacer una Aída extraordinariamente buena, y luego hemos escogido a 6 cantantes, todos ellos cantantes emergentes que es el espacio en el que estamos nosotros, y que poseen un talento y una calidad extraordinaria. Aída es una ópera difícil, sobre todo desde el punto de vista musical. Personajes como Radamés, Amneris y Aída requieren cantantes que además de talento tengan una gran resistencia, una gran fuerza porque son papeles muy intensos..
 |
|
El concejal presidente defiende que hay que seguir ofreciendo cultura a la gente (Foto: L.R.)
|
A usted le gusta la Ópera.
Sí, a mi la ópera me encanta. Me gusta mucho la V de Verdi y la W de Wagner. Yo creo que en Ópera además de ellos dos está Mozart y por supuesto los del Bel Canto italiano, pero sobre todo Verdi y Wagner.
¿Por qué Aída precisamente?
Aída es una Ópera que le encargan a Verdi los egipcios como consecuencia de la inauguración del Canal de Suez. Es una historia de amor y de guerra. La historia de amor se desarrolla entre un comandante de los ejércitos egipcios y Aída, una esclava que es la hija del rey de los etíopes. El natural para representarlo es un templo egipcio y nosotros lo tenemos aquí en el Templo de Debod, por eso el titulo de toda la programación es Aída en Moncloa… ¿dónde si no?
La ópera siempre se ha considerado un espectáculo de ricos que atrae a todas las clases sociales. ¿Cuál es el secreto para conseguir acercar a todo el mundo unas producciones normalmente muy caras?
Con mucha imaginación y trabajo. Si mirásemos lo que puede costar una ópera y los recursos que tenemos, diríamos que no, pero así no se hace nada en esta vida. En esta vida las cosas son difíciles y hay que vencerlas con imaginación y con voluntad. Haciendo equilibrios y pidiéndole un esfuerzo a los creadores. Se les paga una cantidad de dinero que les permite cubrir una serie de necesidades a los artistas, pero también se les da un valor añadido y es que al cabo de un año van a tener en su currículo cinco o seis títulos de repertorio y van a poder decir, yo he hecho el papel de Radamés, el de Rigoletto o el de Don Juan.
Estamos en época de crisis, malos presagios, desánimo…En su opinión, ¿las crisis económicas anulan la cultura o por lo contrario la hacen emerger?
En época de crisis la tentación de un político pequeño es recortar por la cultura, yo creo que eso es un error porque ya la cultura tiene unos presupuestos muy exiguos y la tendencia es recortarla cuando vienen mal dadas, pero no nos damos cuenta que aunque a corto plazo no se nota, a medio plazo la cultura resulta rentable y hace que las personas seamos más tolerantes, más preparadas, más cultas. Si se viese desde este punto de vista, sería rentable.
Ha dicho un político pequeño. Alvaro Ballarín no lo es…
Hombre, procuro no serlo. Yo soy consciente de que igual que se recorta en otras disciplinas, en época de crisis también sería razonable recortar en cultura, pero no por eso hay que dejar de utilizarla; hay que hacerla todavía con más voluntad y seguramente con más imaginación. Lo que yo defiendo es que hay que seguir ofreciendo cultura y una cultura de calidad y la merma que se puede hacer en la cultura como consecuencia de que haya menos recursos habrá que compensarla con más compromiso, con más voluntad y sobre todo con más imaginación.
Esto me lleva a otra pregunta: ¿La cultura es un gasto o una inversión?, ¿Lujo o necesidad?
La cultura es una inversión, la cultura es como la educación. Ortega decía que la Universidad era por un lado transmisión de conocimiento, por otro investigación y por otro sensibilización hacia la cultura. Si tú en la época de formación te preparas bien, esto te hace más tolerante, menos violenta, más civilizada, más inteligente y a la vez una persona económicamente más productiva.
¿Cultura es lo que queda cuando te has olvidado de todo?
Es una buena definición porque cuando te has olvidado de todo lo que te ha quedado es lo que esa cultura te ha transformado de una manera inconsciente. Esa definición es muy buena. Yo lo digo de otra manera, la cultura te conmueve, te lleva de un lugar a otro y cuando ya te ha llevado a ese lugar eres distinto, eres mejor. Eso es la cultura, lo que te queda pasado mucho tiempo.
Qué: Aída
Dónde: Templo de Debod (Madrid)
Cuándo: Domingo, 20 a las 20.30 horas
Entrada libre hasta completar aforo
|